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3.02.2012

Capítulo
2
Por lo menos saluda
L


unes. Día de muerte sentenciada para los estudiantes del Richmond Hight School. Pero no para mí; ir a la escuela era realizar un acto normal como cualquier persona normal. Pensar en jerarquías sociales, elegir la banca para el almuerzo que marcaba tu rango entre el alumnado, ir hasta tu casillero con la clave asignada desde el inicio del semestre, usar los lavabos apestosos sin papel higiénico…Era lo que realmente me interesaba. No una chorrera de aparatos previamente desinfectados, o comer comida sin nada de calorías.
El paseo de investigación con Carlie había resultado una pérdida de tiempo. Creí poder guiarme hasta el teléfono que me había llamado pero no hubo rastros de que esa llamada se hubiera ejecutado alguna vez; en la lista de números contestados solo aparecía mamá y Carlie. Ningún número desconocido.
-El comité del baile de primavera está pensando en hacer una fiesta temática. Es muy guay.-Carlie usaba un vestido amarillo fluorescente de tirantes con azucenas blancas y naranjadas regadas por toda la esponjosa falda, el cabello recogido en dos coletas altas y la mochila con brillantina rosa de Prada en el hombro. Y, por supuesto, una chupeta de cereza a medio comer.
-Estás insinuando que entre contigo al comité del baile y te ayude con la decoración ¿verdad?-El pasillo blanco bordeado por los archivadores verdes de los estudiantes era bastante extenso, y la clase de Historia no estaba sino hasta el final, así que tuve que soportar la charlatanería de Carlie desde mi casa.
Susan Chance, una escuálida rata de laboratorio sacaba un libro de su casillero para su siguiente clase. Tenía algunas clases con ella, solo no recordaba cuáles. Era invisible para los demás, pero no para mí. Había hecho una meticulosa introspección en su cerebro-algo así como un experimento de pensamientos que había creado dos años atrás-, y lo que tenía adentro era digno de ver y oír. Susan era una poetisa y dramaturga sin explotar; sus nervios y su ridículo miedo a las personas habían evitado que se convirtiera en todo un diamante de los teatros mundiales.
-A un lado, ratita-Caroline Strobought, la zorra con delirios de Twiggy, empujó con su cadera anoréxica cubierta por la falda roja de animadora el trasero de Susan, derribándola con los cinco libros que tenía en los brazos. Metió los pompones dentro de su casillero, que para mala suerte de Susan estaba justo encima del de ella, y luego se echó dos capas de brillo de labios con humectante y se retocó el rímel.
Me apresuré a recoger los libros de Susan que estaban a punto de ser echados con las botas de punta de las animadoras Janys C y Janys M: las gemelas del diablo. Cuando agarré el saco de poliéster morado de Susan para ayudarle a levantar vi como metía en el medio un libro grueso de pasta roja con el nombre de “Bomba nuclear mental. Volumen II.”
-¿Cuál es tu problema, Caroline?-pregunté con tono mordaz.
-Miren nada más, chicas-se giró hacia las Janys-. Aquí está la madre Teresa ayudando a los retrasados mentales.
Me incliné sobre el rostro embadurnado de Caroline aún con el dobladillo del saco de Susan entre las manos.
-Será mejor que guardes tu distancia, Caroline.-Pude ver como las Janys se contraían por detrás la espalda de Caroline cuando le lancé la mirada envenenada que usaba con los que se portaban mal.
-Uhh. Mira como tiemblo. La cachorra de Doberman Deneddy me ha amenazado. ¿Qué harás al respecto? ¿Me insultarás en vivo? ¿Irás a mi casa con todo el equipo de radio para ponerme en ridículo?
Un gruñido gutural procedente de mi garganta salió a través de mi boca.
-Por favor-habló con sorna-. No me puedes hacer nada. Ni si quiera puedes hacer que Joe Deneddy te reconozca como su propia hija.-Las Janys se burlaron.
Golpe bajo. Me lancé hacia el cabello rubio teñido de Caroline mientras le arrancaba la goma que llevaba puesta. Caroline y sus seguidoras gritaron fuerte. La primera con incitación y las segundas con temor. Estrujé a Caroline hacia la pared blanca y me lancé como una gacela sobre su cuerpo repleto con agua y pastillas adelgazantes. Había dejado mi mochila atrás por lo que mis movimientos habían sido fáciles de realizar, desgraciadamente la flexibilidad de Caroline había evitado que le diera un puño en el estómago; dio una pirueta hacia atrás con más elegancia de la que había esperado. Corrí directo hacia ella y practiqué mi última clase de judo como si se tratara de un saco de lona repleto de arena. Le golpeé el tórax contra la columna de yeso a su espalda con el codo, dejándola sin aire para respirar. Ella era en cuestión como una tigresa, pero en esos mismos momentos sus ojos se voltearon hacia atrás; esperé a que se restregara hasta el suelo mientras escuchaba las voces exigiendo más pelea, pero Caroline se puso de pie mientras que con la habilidosa pierna me daba una patada en la espinilla, me la agarré instintivamente brincando en un pie. Caroline se aproximaba y la vocecita de Carlie se oía agitada a través de la multitud pidiendo que me detuviera y escapara; pero para la sorpresa de todos y la mía-gracias instinto-me lancé por los aires sobre ella.
El resultado fue inesperado: alguien con unos grandes y gruesos brazos me sostuvo por el estomago antes de arremeter contra Caroline que se protegía el rostro con una perfecta manicura francesa. El maldito hombre que me tenía agarrada casi me rozó los pechos por mi inútil esfuerzo para liberarme. Una vez más me retorcí y tiré la cabeza hacia atrás en signo de rendición. Esperé a que alguien dijera algo, pero todos miraban la sorprendida cara de Caroline que tenía los ojos hacia el rostro de la persona que me sostenía y la sonrisa de idiota se le marcaba.
-¡Pisque!-Carlie se abrió paso entre la multitud hacia mí. El hombre que me sostenía me dejó libre pero ni siquiera me volteé para verle, solo seguí derecho por el lado de Caroline que se encogió de miedo.
Me vi obligada a ir hacia la enfermería por algunas compresas frías para la espinilla y también convencer con algo de mi persuasión al director para que creyera que solo había sido un malentendido.
-Creí que la ibas a desinflar o algo así, no es que tenga mucho adentro. Solo aire en el cerebro…De verdad que me asusté-Carlie era mi compañera de laboratorio en el cuarto período del día. Tenía puestas sus gafas de presión mientras yo agregaba algo de sulfato de sodio en un beaker.
-Se lo tenía merecido-argüí con certeza.
-Creí que eras un pacifista en busca de experiencias normales.-Carlie revolvió el frasco mezclándole agua.
-Sí, pero una pelea en el pasillo de una escuela secundaria es normal.
-¿Qué lógica tiene eso?
-Es lógicamente lógico.
Cuando terminamos nuestra reacción de cobre, Carlie y yo nos dirigimos hacia las sillas de piedra sujetas a la pared que habían  en el aula y nos deshicimos de los delantales blancos, lo lentes de seguridad y las redecillas para el cabello que a duras penas pude ponerme.  Tenía un pitido incesante en el oído que normalmente asimilaba con “familia.” Pero el sonido era demasiado agudo, como un GPS mental hacia alguien no marcado.
Me masajeé la pierna herida que seguramente ya tendría un moretón gigante mientras Carlie sacaba secretamente una chupeta del bolsillo casi invisible de su vestido.
El profesor Alhdu, un hombre indio con una nariz bastante peculiar y un peinado alocado de los setenta, se aproximó hacia mí con un comprobante de inasistencia.
-Tiene veinte minutos, señorita Deneddy-exclamó con un acento marcado y un papel blanco.
-¿Para qué?-Escuché un suspiro por su parte. Recibí el comprobante.
-Alguien la busca fuera. Tiene veinte minutos antes de que su comprobante expire. Uno, dos…
Me puse de pie con la ayuda de Carlie, que había escondido su chupeta, y me sacó hasta el pasillo para luego volver por un grito del profesor vejete.
El pitido aumentó su potencia hasta que frenó en seco para dejarme pasmada con algo que no esperaba. El sudor frío me bajó por las manos y sentí los labios gomosos.
-Hola Gweny-La voz atronadora hico eco en el pasillo deshabitado.
Me acerqué aún más para comprobar que mis ojos no me estuvieran engañando y parpadeé sin cesar.
-¿Qué demonios estás haciendo aquí?-La voz se me quebró en cuanto hablé. Me aclaré la garganta.
Jules estaba recostado sobre la pared blanca con aire despreocupado, unos jeans negros y una camiseta traslucida con cuello de pico que se le pegaba a la musculatura de hombre; todavía tenía el cabello largo hasta los hombros pero se lo había teñido de rubio y lo llevaba liso, no tenía delineados los ojos que esta vez parecían más grandes y el arete en la nariz había desaparecido; además tenía el doble de la masa muscular que la última vez en que lo había visto. Parecía una copia más joven de un comic de Thor.
Hacía cuatro años no había visto a Jules, desde que me habían capturado por segunda vez y desde que él me había traicionado denunciándome con las autoridades. Por suerte él había huido antes de que volviera entrar a la Dark Wing porque de lo contrario alguien habría salido gravemente herido.
-¿Qué mierda te has hecho en el cabello, Jules?-El muy imbécil esbozó un sonrisa ladeada.
-Se llama encubrimiento, Gweny. Te impide que te descubran fácilmente. Deberías intentarlo.
Me crucé de brazos.
-Yo tengo mis propios métodos de encubrimiento.
Una carcajada sensual se le salió; de esas con las que personas como Caroline hubiera comenzado a jugar con el cabello. 
-Siempre has sido tan cabezota.-Se acercó hacia mí y me abrazó con los mismos doce centímetros de más que siempre me habían superado-. Te he extrañado mucho, Gweny.
Lo separé con demasiada fuerza  y le di una bofetada con el puño que usaba para atacar.
-Aún no he olvidado tú traición, Jules. Por tu culpa Sarah no pudo salir de la cárcel.
-Me he enterado que has vuelto-replicó, pasándose la mano por el pómulo marcado.
-¡Se la han llevado!-grité impaciente-. No la he visto de nuevo, algunos dicen que han estado haciendo experimentos con ella.
Jules frunció el ceño, comprendiendo mis palabras. Entonces, para cuando las comprendió, me abrazó de nuevo.
-Lo siento mucho, Gweny.
-¡Basta!-Lo alejé de nuevo-. Y deja de llamarme Gweny, nadie lo hace desde que tenía catorce.
-¿Y cómo quieres que te diga?
-De ninguna manera-aclaré-. Te vas en este mismo momento y no volverás a verme o buscarme nunca más.
Miré fijamente la profundidad de los ojos de Jules, intentando que viera la amenaza que había en los míos.
-Yo solo vine advertirte-repuso con los ojos cristalizados-. Te han estado vigilando por mucho tiempo; te tienen en la mira. He estado haciendo algunas búsquedas y me he encontrado con que eres la clave.
Como en el pasillo no había nadie decidí que, una vez cruzada de brazos y ceñuda, de nada servía hacerme la fuerte con Jules e intentar parecer indiferente, así que pregunté:
-¿La clave de qué?
-No somos nada si no estás tú. Aparentemente todo nuestro poder reunido es el mismo que tú tienes. Si quieren hacer algo con nosotros te necesitan a ti.-Inspeccionó el lugar con la mirada-. Tú eres la última pieza del rompecabezas, Gweny. Por eso no te pueden dejar ir.
Mierda. Esto sí que es grandioso.
-¿Cómo sé que no has venido arrastrarme de nuevo?
Jules sonrió sacudiendo la cabeza hacia los lados, haciendo que todo su pelo dorado se iluminara como un estandarte de seda atrapado en la brisa.
-Tú sabes que me aseguro de que la protección de todos no sea efímera, pero también sabes cuánto odio estar allí; no volvería por nada del mundo. Pero la base está teniendo problemas.
-¿Qué clase de problemas?-quise saber.
-Alguien está cazando a los habitantes de la Dark Wing; por lo que sé solo algunos han estado escondidos por mucho tiempo. Pero no han podido salir.
Pj inundó mi mente por completo. La imagen de mi amigo ensangrentado fue un choque eléctrico por todo mi cuerpo.
-¿Pj?
-Aún sigue atrapado-dijo, asintiendo con la cabeza.
-¿Qué debo hacer, Jules?
-Tienes que regresar. Salvarlos.
¿Regresar a la Dark Wing, por mi propia cuenta? Impensable.
-Yo no quiero regresar. ¡Sabes lo difícil que es escapar!
-Lo tienes que hacer si quieres recuperarlos.
Jules se acercó hacia mí y me plantó un beso fraternal en la frente.
-Avísame si quieres regresar. Yo te llevaré-susurró-. Estaré cerca.
Cruzó la mitad del pasillo con los puños dentro de los bolsillos y el cabello revoloteando con cada pisada. Se volteó y gritó a pesar de que no había nadie:
-Por cierto, procura no meterte en problemas; mantenerte en control nunca ha sido fácil. Y menos atraparte cuando estás cabreada e intentas golpear a una dulce porrista.
-Que te jodan-Regresé al aula con la risa macabra de Jules resonando en mi espalda.
-Estas hermosa, Gweny-gritó aún más fuerte. Estaba segura de que todas las clases en el pasillo escucharon eso.
-Muérete Jules-susurré.
Todo el día tuve la idea de ir con Jules hasta la base, pero siempre había algún impedimento que procuraba aparecer entre la salvación de Pj y mi cercanía a él.
Mi última hora fue biología. Como me había tomado el tiempo para ir demasiado lento en cada cambio de hora la única silla vacía era en el medio de la clase, al lado de Miss Chatterbox. Caroline estaba tan impecable como siempre, pero al ver que la única silla que quedaba vacía era para mí su rostro fue amargura pura, aunque sabía que me tenía miedo.
-No te preocupes, princesa. En cuanto no me molestes con tu espejo, no te haré nada.-Me ignoró y siguió marcando la forma de sus labios con el meñique, intentado ingenuamente observar a la persona a su espalda por el espejo de mano. Dos puestos más atrás estaba Stefan: atleta inmejorable, índice de insuperables notas escolares, ternura extrema, voz sumamente atrayente y rostro perfectamente complementario con el grandísimo cuerpo-resultante de un entrenamiento continuo-. Una ensoñación para cualquier mujer. Y previamente reservado por Caroline cuando entró al equipo de porristas para verlo durante el entrenamiento de fútbol. ¿Qué idiota entra a un equipo de porristas solo para ver a un hombre perfecto sin camisa mientras suda? Mal para Caroline: Stefan no le prestaba ni una pisca de atención. Ni siquiera pareció notarla cuando se había comprado sus tacones número veinte de exclusividad Chanel. 
El profesor ordenó hacer grupos de a dos para clasificar algún tipo planta con material infectado por la radiación. Caroline buscó con intensa rapidez el rostro de Stefan.
-Pisque, ¿te gustaría hacer pareja conmigo?-La voz del fantástico Stefan sonó sobre mi cabeza, torcí el cuello y respondí:
-Por supuesto, Stefan-Ya podía sentir el odio de Caroline en mi dirección.
Mal para ella: Stefan no le prestaba ni un poco de atención, porque la tenía toda sobre mí.
En cuanto Stefan y otros chicos de la escuela dejaban en claro sus sentimientos hacia mí, más aceptaba que al final de mi vida terminaría siendo una solterona con siete gatos, como la señora Sparks. Ya había pensado sus nombres: Pasta dental, Apestoso, Cleopatra, Pelusa, Moco de ogro, Copito rebelde y  Miedoso. Mi favorito sería Copito rebelde.
El tiempo transcurrió con exagerada lentitud; entre miradas romanticonas por parte de Stefan e iracundas por parte de Caroline que se sentaba lejos con un tipo de rasgos chinos.
-Ella siempre se queda con todos-se quejó Caroline con el recién llegado que no hablaba español.- ¿Qué me dices del adonis que la sostuvo hoy en el pasillo?  Parecía bastante interesado en ella, como si hubiera venido a llevársela o a protegerla de algo-¿Jules parecía interesado en mí? Agudicé mi oído mientras el área de asociación auditiva en mi cerebro se acostumbraba a la agudeza en la voz lejana de Caroline al otro lado de la clase-. Desearía que alguien me protegiera así. ¿Y Stefan?  Nunca parece notarme. Siempre está hablando de ella y de lo diferente y hermosa que es y ¡a la mierda! Es una falsa. Eso es lo que es. Se cree demasiado porque su papá es el locutor más importante en Richmond. ¿Y qué? El mío es uno de los dueños ejecutivos de Jimmy Choo ¿Pero alguien parece notarlo? No.
Casi sentí compasión por Caroline, pero todo eso se acabó cuando miró mis ojos entrometidos y me sacó el esbelto dedo del medio en alto. Toda la clase rompió en risas y ella pareció bastante complacida.
-Oye, Pisque-miré de nuevo hacia Stefan, que me observaba con los ojos azules resplandeciendo-. He estado pensando en que…bueno, ya sabes, el baile de primavera es dentro de pocas semanas-Oh, no-, y me gustaría, bueno, que fueras conmigo.
No dudé en responder.
-Stefan, de verdad me encantaría ir contigo-Las manos de Stefan comenzaron a temblequear de emoción-. Pero no sé bailar.
-Te puedo enseñar-aseguró inmediatamente.
-Lo siento, pero prefiero evitarme el síntoma de la vergüenza. Deberías invitar a Caroline-No puedo creer que estoy haciendo esto-. Estoy segura que dirá sí.
Stefan giró la cabeza hasta donde se encontraba Caroline acariciándose el cabello de color  trigo con las manos, al tiempo que tarareaba alguna canción en silencio y su compañero de clase hacía el trabajo de ambos. Vaya que no me das material para trabajar, Caroline.
-No le digas a nadie-pidió Stefan bisbiseando-, pero siempre ha estado detrás de mí. Es una pesada. Yo prefiero a las personas como tú, P. Sin miedo a nada.
Sin miedo a nada repetí mientras recordaba la idea de Jules acerca de regresar. Quizá la frase no debió ser sin miedo a nada sino sin una reputación que mantener o sin una idea del significado de sensatez.
-No te preocupes, Stefan. Caroline podría resultar…interesante.
-Desearía que hubieran más como tú, Pisque.
No si me conocieras en realidad.
-Venga, Stefan, dale una oportunidad a Caroline. Al fin y al cabo ella es la líder de las porristas y tú del equipo de fútbol. Están destinados a estar juntos. Es una regla básica de la secundaria que los coronen a ambos como el rey y la reina del curso.
Stefan se bufó, mirando a Caroline por última vez.
-Espero que tengas razón.
Estuvimos callados por unos veinte minutos. Mientras inspeccionaba y arrancaba las horquillas de mi cabello, podía sentir la mirada de Stefan sobre mi cabeza.
-Siempre has sido más hermosa que las demás, Gweny. No lo culpes por querer ir contigo al baile.-Miré hacia arriba buscando la voz profunda de Jules. Pero en lugar de eso, solo hallé los ojos escrutadores de Stefan mirándome con emoción.
-¿Jules?
-No me resistí, lo siento-respondió Stefan con una sonrisa que nunca le había visto antes, más bien parecida a una sonrisa que habría hecho Jules.
-¿Qué diablos haces metido ahí?-susurré, acercándome más a él-¿Pretendes que nos descubran?
-Venga, Gweny, bésame. Besa este hermoso rostro de atleta juvenil. Yo sé que no te puedes resistir a mi hermoso rostro, digo, a su hermoso rostro.
Corroboré que nadie me estuviera mirando y le di una bofetada al rostro de Stefan. Este dio un brinco.
-P, ¿por qué hiciste eso?-preguntó alarmado, cubriéndose la marca roja que le había dejado en el lado derecho de la cara.
-¿Eres tú Stefan?
-¡Claro que soy yo!
Oh.
-Lo siento mucho, de verdad, no sé porque lo hice, yo…
Caroline la metiche Strobought, se acomodó de rodillas al lado de Stefan, mirándome por encima del hombro con la mirada más significativa que había visto nunca. Agarró uno de sus paños húmedos aromatizados de una caja personal y le limpió la cara roja. Stefan seguía mirando.
-Lo siento mucho, Stefan.
-Cállate-espetó Caroline-. Ya has causado suficiente daño por hoy.
Agradecí al cielo que la campana de salida hubiera sonado cuando Caroline estuvo a punto de gritarme algunas verdades. Me colgué la mochila al hombro y miré a Stefan, que ya no me perforaba con los ojos, suplicando una disculpa.
Atravesé todo el pasillo sin detenerme a esperar a Carlie que estaría en su clase de gimnasia. Me contuve de gritar el nombre de Jules en el aire y darle otra bofetada en cuanto le viera; lo cual fue rápido pues al salir a la zona de aparcamiento la figura contorneada de Jules se contraía por la risa bajo la sombra de un árbol de acacia.
Idiota-introduje en su mente.
Vamos, Gweny. Fue divertido-respondió con la risa envuelta entre las palabras.
No, no lo fue.
Es solo que el chico se estaba babeando por ti. No me pude resistir, lo siento-repitió sin parar de reír.
No te burles, Jules.
No lo hago. Solo quiero dejar en claro que el tipo quiere algo contigo. Vamos, Gweny, llévalo al baile de primavera.
¿Estás celoso, Jules?-pregunté con malicia
¿Debería estarlo?
Probablemente considere la idea de ir con él al baile.
El rostro de Jules era inescrutable.
Ahora sí estoy celoso-confirmó con un asentamiento de cabeza.
Pues deberías estarlo, porque iré con él al baile.
Estaba bromeando, Gweny. Tú no sabes bailar.
Él me enseñará. No te preocupes, te diré como salieron las cosas.
Vamos, no tienes porque ir con él si lo que quieres es convencerme de invitarte.
No sabía que querías ir al baile conmigo.
¿Lo harías?-preguntó con desdén.
Parada en medio del estacionamiento con cientos de personas pasando a mí alrededor fue extraño.
No
Qué bien… Porque no sé bailar.
Jules me agarró por el cogote y me llevó hacia él, que se había aproximado lentamente mientras transcurría nuestra discusión mental.
-Te he echado de menos, Gweny.
-Deberías ser capaz de visitarme al menos una vez al año.
Las discusiones entre Jules y yo siempre habían sido iguales. Al principio él me convencía de hacer algo que yo nunca haría y al final yo le convencía de retractarse por haberlo dicho. Jules era como mi hermano mayor, algo que Charity nunca había aprendido a ser.
-Lo he hecho-atajó
-¿Lo has hecho?
-Sí, la última vez te estabas bañando en la casa de tu amiga. Qué bueno que no me viste espiándote sobre la rama del árbol junto a la ventana porque de seguro te hubieras cubierto.
Lo empujé por el pecho. Jules se rió con la sonrisa de guasón que siempre hacía cuando decía una mala broma.
-Vamos por un helado-Me pasó el brazo por los hombros.
-Solo si tú pagas, porque no llevo dinero conmigo-le advertí.
-Me debes un montón de dinero, niña. El contrabando de Pj no es gratis, ya lo sabes.
Miré hacia mis zapatillas enlodadas. Jules apretó más fuerte mis hombros.
-No te preocupes. Yo te ayudaré a sacarlo de allí.
-¿Lo prometes?
-Lo prometo.-aseguró.
Sonreí.
-Vamos por ese helado entonces.

3 comentarios:

Melii~ Responde dijo...

Gracias por el capiiii!!! xD
Me encanto Vane ^^
Por cierto, me está interesando este Jules :D

Espero que publiques pronto,
besos!

AndreaJordison# Responde dijo...

nsjzfhcjshfdf, no tengo palabras, está genial, vale? GENIAL jaja me ha encantado, Stefan Jules mmm quiero más tios buenos jajja,me encanta en serio :D
Estoy deseando saber que harán con Pj, y su pasado? Hum, intriga intriga jaja
Más te vale postear pronto :D
Un beeeso, y pasate por mi blog si puedes :D
Gracias, y te sigo! <3

www.puroinstante.blogspot.com

R Responde dijo...

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